Momentos de Paulina: Adioses, vino y bombones mendocinos/ Parte II

Después de mucho caminar Paulina miró a su alrededor y pensó en su ex novio. No era el hombre ideal, pero un moreno cariñoso, tierno y romántico, alguien que el poco tiempo que estuvieron juntos supo comprenderla y acompañarla. Quizás fue el destino pensó la protagonista, quiso que ella recorriera la ciudad natal de su ex para ver más allá, para descubrir la esencia de ese bombón argentino a veces esquivo, mentiroso y caprichoso.

Este es uno de los rincones de la viña Zuccardi en Mendoza.

Este es uno de los rincones de la viña Zuccardi en Mendoza.

 

Paulina describiría a su ex como un chico exquisito, lleno de aventuras que contar y juventud. Alguien con quien pasar una tarde no se hacía aburrido, porque tenía energía, dinamismo.

Rememora todos sus momentos cuando se acuerda también de todas sus mentiras y locuras. Ella cree que puede volver con él , pero no le ve mucho futuro a  la relación: “Somos dos personas muy opuestas” dice en voz alta.

Un mujeriego por doquier se apodera de su mente mientras recorre la plaza San Martín, el parque San Martín y la viña Zuccardi, que con sus refinados vinos la hace  envolverse, marearse un poco y viajar hasta los rincones más prohibidos de su psiquis…

Continuará…

 

Momentos de Paulina: Adioses, vino y bombones mendocinos

Viernes primero de marzo. Son las seis de la madrugada y el aeropuerto está repleto. A Paulina le tiemblan las manos, y sobre todo su pie derecho. Mira el reloj y a su alrededor: cientos de personas que vienen y van, entran y salen del baño, compran souvenirs y las Donuts para despertar. A las nueve saldrá su vuelo rumbo a Mendoza.

Ella no sabe si le irá bien o mal. Habló con su editor y espera que le vaya excelente, pues es su primer artículo decisivo para quedar seleccionada o no en la codiciada revista de viajes que tiene el diario El Mercurio.

Se va al baño y se mira en el espejo. Se pinta, dibuja los labios con lápiz labial rosado brillante. Se acomoda el jeans y una blusa color sandía que resalta sus facciones, ni demasiado blanca ni muy tostada: todo en su término medio. Vuelve a mirar la hora y el puntero no avanza. Se sienta enfrente de un televisor donde aparecen las noticias del día y la voz españolizada de Amaro Gómez Pablos relatando la vida del comentarista deportivo Pedro Carcuro en TVN.

Los asientos son color burdeo. Están asolapados uno al lado del otro frente a la tv colgada en altura. Las señoras están sentadas con sus hijos y nietos y duermen abrazadas a los cojines. Paulina se come una Donut y observa su pie, en medio de la multitud que está recostada se saca el botín café claro. Se quita el calcetín y observa como la herida de su pie derecho está abierta y llena de una materia color amarillo que brota de su piel. Se la cura como puede y se coloca un parche curita. Grita un poco de dolor y nuevamente se coloca el zapato como si nada hubiese pasado. Son las ocho y media de la mañana.

Se agita. Cambia algunos billetes chilenos por pesos argentinos, revisa el reloj y es hora de volar a la ciudad del vino.

La chica mira por la ventana. El avión se estremece, porque ese día hay exceso de neblina en la cordillera de los Andes. Se mueve haciendo un tiritón. A la periodista le duelen los oídos, de hecho se  le taparon con el despegue del avión y otra vez con el aterrizaje. Se baja y mira. Camina nerviosa y  pasa por la aduana argentina.

En la puerta principal un señor de cabello cano la espera con un letrero que dice: “Srta Paulina Morales”. La mujer se acerca y lo saluda:

_ Buenos  días, qué me puede contar de ésta ciudad. Me imagino que hay barrios malos y buenos. Qué sabe usted.

_ Che querida. Mendoza es una ciudad tranquila. Es mucho más barata que Santiago. Acá la gente la saluda cordialmente, no hay apuros. Puede respirar el aire con poca contaminación. El mendocino es cariñoso y vive la vida.

_¿Qué lugares me puede recomendar? Es mi primera vez acá y debo hacer una nota sobre los restaurantes más lujosos.

_ ¿Usted es periodista? Hay mucho para recorrer acá . Sólo experimente y será feliz. Sólo experimente.

Durante esa grata conversación en que el chofer le habló lo mejor de la región, Paulina miraba como todo en el lugar era plano. No habían montañas, se divisaba el horizonte en línea recta y bellos álamos de colores se engrandecían y rodeaban todo el lugar.

Esta es la plaza principal San Martín. Es un punto de encuentro y se destaca por sus fuentes con agua color rosada. ( Fotografía Andrea Tassara)

El chofer se detiene y  se despide de la joven. Ella impaciente ve cómo por primera vez se alojará en un hotel cinco estrellas: el Sheraton de Mendoza. Un edificio que por fuera pareciera como cualquier otro excepto por su altura muy parecida a la del Costanera Center en Las Condes, y lleno de amplios ventanales.

Paulina ingresa por el hall principal. Un guardia grandote la recibe y saluda. El hombre de al menos un metro noventa de altura, corpulento, alto y calvo no le quita la mirada. Tiene ojos negros y penetrantes, redondos como dos aceitunas. Es de tez clara y posee una espalda grande y ancha.  Es musculoso y pareciera tener unos 36 años de edad. Viste un perfecto traje negro, impecable, zapatos brillantes como el piso.

El lugar es atendido por hombres altos y guapos. Hay rubios, morenos, blancos. Todos tienen un traje hecho a la medida. Con amabilidad el recepcionista interrumpe a Paulina en su observación y le entrega la llave de su habitación: “Srta. Morales su llave es la 305”.

Ella se va, luego sonríe y se despide del grandulón y sube por el ascensor. Su habitación es lujosa para una chica que se crió en una de las poblaciones más peligrosas de Chile. La cama es diez veces la suya, el baño con jacuzzi y un enorme espejo adornado con mármol en las paredes y el lavamanos. La reportera está encantada y dice en voz alta: ¡Este es mi regalo de cumpleaños!

Parque San Martín en Mendoza. Tiene una gran laguna y frondosos árboles.

Parque San Martín en Mendoza. Tiene una gran laguna y frondosos árboles.(Fotografía Andrea Tassara)

La protagonista revisa su agenda. Durante su estadía de cuatro días en tierra mendocina debe realizar al menos ocho entrevistas sin contar con la fiesta de la vendimia que es visita obligatoria. El editor le propuso realizar una nota para sibaritas donde se destaque los lugares que tengan la mejor comida, servicio y sobre todo confort. La lista llena de nombres: restaurant Nadia OF, Siete Cocinas, Giobar, Francesco, viña Zuccardi, entre otros son espacios conocidos por su variedad y buen gusto.

Prepara sus pies, pues aunque está cansada no piensa tirar la toalla, porque es un desafío muy grande, es una prueba de fuego para lograr el éxito o el fracaso profesional. Trata de concentrarse, pero su pie le arde. Se quita de nuevo el zapato y la pus no deja de salir. Piensa en que no hay más remedio y tendrá que aguantar el dolor hasta ver un médico al cruzar la cordillera.

Se pinta y sale en busca de su nota. Le hace una seña al chico calvo y se cruza con enormes álamos y acequias. El calor y el sol templan la ciudad. Todos alegres saludan a la chica, algunos hombres la piropean y  le gritan: “¡Qué sos linda che! ¡Bombóm!”

Continuará…